Hacer una lista con los pueblos más bonitos de Madrid no es fácil. De la Sierra Norte a los monumentales municipios del sureste, los pueblos de Madrid merecen más de una escapada.
Ideales para descansar un fin de semana, hay pueblos bonitos en la Comunidad de Madrid al norte, al este, al oeste e incluso al sur, con ciudades Patrimonio de la Humanidad como Aranjuez.
Hemos seleccionado los 10 pueblos más bonitos de la Comunidad de Madrid para una escapada de un día o fin de semana, ya quieras visitar museos, ver castillos, hacer senderismo o simplemente descansar en un entorno único.
1. Buitrago de Lozoya

Buitrago de Lozoya es un lugar de cuento que realmente merece la pena conocer. Situado en un meandro del río Lozoya, su casco urbano amurallado merece una visita ya desde algunos de los miradores que hay fuera de la localidad.
Una dentro de la misma podemos recorrer las murallas, tanto la parte alta, para la que hay que pagar, como la baja, de acceso libre y gratuito.
También en la iglesia principal podemos subir hasta el campanario, con unas vistas que muestran porque este municipio es imprescindible para descubrir los pueblos más bellos de Madrid.
Por si el recinto amurallado y sus edificios históricos no fueran suficientes, Buitrago también cuenta con un Museo Picasso, en el que poder ver grabados y cerámica del famoso pintor malagueño.
2. Manzanares El Real

Manzanares El Real tiene dos grandes motivos por lo que se trata de un destino de primera. El primero de ellos es la ubicación de esta localidad, en la falda de los picos más altos de la Sierra de Guadarrama y en la orilla del embalse de Santillana.
Por ello, se trata de un destino perfecto para hacer excursiones de senderismo en la naturaleza.
El otro motivo, que es por el que llegan la mayor parte de los visitantes a la localidad es por su castillo. El castillo de los Mendoza se construyó en el siglo XV y aún a día de hoy, tras una importante reconstrucción, es el mejor ejemplo de arquitectura militar gótica de la comunidad de Madrid.
No solo es precioso el castillo y recorrer sus estancias, torres y miradores, sino que también merece la pena descansar en sus jardines, que se pueden visitar de forma gratuita.
3. Rascafría

Rascafría es uno de los destinos de la Sierra Norte de Madrid más populares. Además, es uno de los pueblos de Madrid en los que más suele nevar, por lo que siempre es buen lugar para hacer una escapada en invierno.
Más allá de la propia población, en los alrededores se encuentran varios lugares ideales para una ruta de senderismo. En verano, los visitantes se agolpan en las piscinas naturales de las Presillas de Rascafría, perfectas para bañarse. Para llegar a ellas, podemos hacerlo atravesando el Bosque Finlandés, un lugar de cuento que incluye su propia sauna con embarcadero junto a una pequeña laguna.
Igualmente imprescindible es el Monasterio del Paular, uno de los más importantes de la Sierra de Madrid, que se alza imponente junto al Puente del Perdón. Esta localidad es perfecta para un viaje de turismo rural.
4. San Lorenzo de El Escorial

Una ventaja que tiene San Lorenzo de El Escorial frente al resto de pueblos de la lista es que se puede llegar hasta allí en Cercanías. Por tanto, no necesitarás coche para hacer tu escapada de fin de semana en Madrid.
En realidad, la estación de tren está en el vecino pueblo de El Escorial, que es una localidad diferente a San Lorenzo del Escorial. En la práctica ambos pueblos están unidos y podemos llegar a San Lorenzo atravesando el bello jardín de la Casita del Príncipe.
Por supuesto, lo más importante que ver aquí es el Real Monasterio de El Escorial y sus jardines, Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO y residencia de los Austrias y parte de los borbones. De hecho, aún hoy los reyes de España se entierran en la cripta de este espectacular monasterio construido por Juan de Herrera.
El Monasterio tiene zonas religiosas, de estudio con una de las mejores bibliotecas antiguas de España, jardines y zonas palaciegas. Todo es realmente impresionante.
El pueblo en sí mismo también es muy bonito y perfecto para pasear y para comer en alguno de sus restaurantes. Igualmente, no podemos olvidarnos de sus diferentes rutas de senderismo. La que va a la silla de Felipe II es la más popular, pero también es difícil.
Más asequible es la subida y la ruta circular que va al Arboreto Luis Ceballos, un jardín botánico escondido en la montaña que cuenta con plantas de todos los rincones de España.
5. Nuevo Baztán

Nuevo Baztán es uno de los pueblos más curiosos de Madrid. Situado en el este, se trata de un experimento urbanístico que hizo en el siglo XVIII Juan de Goyeneche, junto al arquitecto Churriguera.
En este caso, decidieron construir el trazado de una ciudad ideal, con un palacio y una gran iglesia, plazas, viviendas y fábrica. Un conjunto que funcionaría como un pueblo perfecto siguiendo las ideas del urbanismo de la Ilustración.
En la actualidad, todo el recinto está rehabilitado y es realmente imponente. Desde el Palacio de Goyeneche y la Iglesia de San Francisco Javier, hasta las plazas, fuentes y viviendas que continúan funcionando como tal.
El lugar cuenta también con un Centro de Interpretación ubicado en las antiguas bodegas del Palacio. Allí se podrá entender aún más este lugar tan singular, único en el mundo, que además de ser bonito permite entender más una época histórica determinada.
La visita es corta, pero en los alrededores se pueden realizar diferentes rutas de senderismo y naturaleza.
6. Chinchón

Chinchón es uno de los pueblos más famosos de Madrid para ir a comer. Ya sea en su Plaza Mayor, declarada la más bonita de la Comunidad con sus edificios porticados con grandes balcones de tres alturas, o en alguno de sus muchos restaurantes, se trata de una escapada rural ideal para sibaritas.
Además de la Plaza Mayor, en Chinchón hay que comprar anís y ajos y visitar el castillo (solo se puede ver por fuera) y la Iglesia de Nuestra Señora de la Asunción junto a la bonita Torre del Reloj. En su gastronomía también destacan dulces como las tetas de novicia y otras pastas que encontraremos en sus múltiples panaderías.
El Parador de Chinchón, un convento rehabilitado del siglo XVII, es otro de los edificios más bonitos. Los jardines son increíbles y podrás visitarlos si te alojas allí o si comes en el restaurante. Tampoco podemos dejarnos el convento de clausura de las Monjas Clarisas, que se puede visitar con visita guiada para descubrir uno de los rincones más secretos de la comunidad.
Por último, el Castillo de los Condes está en un estado semirruinoso, por lo que solo se puede ver por fuera. Todas las calles del pueblo son realmente preciosas, por lo que recomendamos dar un paseo y callejear.
7. Puebla de la Sierra

Puebla de la Sierra es, probablemente, uno de los pueblos de Madrid más inhóspitos. Para llegar hay que coger una pequeña carretera sinuosa que parte junto a un precipicio. Si no tienes suerte, puedes encontrarte rebaños de cabras que haga que el viaje de hora y media desde la capital se multiplique.
Sin embargo, este es también uno de sus mayores atractivos para hacer turismo rural. Es difícil de llegar y, por ello, hay menos gente que en otros pueblos (preciosos) de la zona como La Hiruela o Montejo de la Sierra.
Con solo 73 habitantes, es también uno de los pueblos más deshabitados de la Comunidad. Con arquitectura típica de pizarra negra, se trata de un lugar ideal para hacer rutas de senderismo.
Muy interesante también es el Museo de Dibujo, Obra Gráfica y Obra Contemporánea Japonesa. Dentro del propio Ayuntamiento, en la plaza principal del pueblo se trata de un lugar ideal para conocer más sobre Japón.
Otra visita imprescindible es la llamada ruta del Valle de los Sueños. Se trata de un museo al aire libre de escultura que bordea la localidad y que ofrece obras de diferentes artistas.
8. Torrelaguna

Este municipio es menos conocido que la mayoría de la lista, pero no por ello menos interesante. Torrelaguna no llega a los cinco mil habitantes y, sin embargo, es uno de los pueblos más monumentales de la Sierra de Madrid.
También es uno de los más cercanos, llegándose en una media hora por la A-1.
En Torrelaguna hay que ir en primer lugar a la Plaza Mayor. Alrededor de esta plaza se sitúan los elementos más importantes. En un lado tenemos el Ayuntamiento, con puerta ojival y galería superior. En otro, vemos las típicas casas porticadas tan clásicas en Madrid.
Pero si hay un monumento que llama la atención en Torrelaguna es la iglesia catedralicia de la Magdalena, el mejor ejemplo de gótico tardío madrileño de la Comunidad. Se trata de una iglesia imponente, y en su interior es igualmente sorprendente, destacando su retablo barroco.
Igualmente, hay otras grandes edificaciones en la localidad, Conjunto Histórico-Artístico. No podemos obviar la puerta de la muralla, el convento de las Franciscanas Descalzas, el de las Concepcionistas, el Hospital de la Santísima Trinidad y en general sus casas y ermitas.
Frente a otras opciones más rurales, Torrelaguna es una visita que va más allá del turismo rural, ofreciendo también grandes edificios del siglo XVI y XVII, que recorrer en un agradable paseo.
9. Patones de Arriba

Patones de Arriba es una de las capitales del turismo rural en Madrid. Sin duda, destaca entre los pueblos de Madrid por su arquitectura de pizarra negra, así como por su excelente estado de conservación.
Llegar a Patones de Arriba no es fácil, ya que no se puede aparcar dentro del pueblo y apenas hay unas plazas de aparcamiento antes de entrar. Lo normal es dejar el coche en Patones de Abajo o en el aparcamiento disuasorio y subir al pueblo por la Senda del Barranco.
Este camino se realiza en media hora de subida y también es parte de la experiencia de visitar Patones. Una vez arriba, solo toca disfrutar de su arquitectura, sus restaurantes, su artesanía y las vistas increíbles de la Sierra del Rincón que ofrece esta localidad.
Si vas a comer en Patones, reserva con antelación, ya que sus restaurantes suelen estar repletos, especialmente los que tienen mejores vistas.
Muy cerca se encuentra también el Pontón de la Oliva, una presa abandonada que se puede visitar y ofrece otra perspectiva única.
10. Colmenar de Oreja

Este municipio es menos conocido que los del resto de la lista, pero no por ello es menos impresionante. Situado a unos cinco o diez minutos de Chinchón, también destaca por su Plaza Mayor, que en nada tiene que envidiar a la del pueblo vecino. Bajo ella, hay que pasar por el túnel de Zacatín.
En Colmenar de Oreja también es imprescindible visitar la Iglesia de Santa María la Mayor. Construida en el siglo XIII por la Orden de Santiago, tiene un tamaño imponente y fue reconstruida por Juan de Herrera, el arquitecto de El Escorial, que respetó parte de su interior.
Una de las capitales del vino de la Denominación de Origen de Madrid, Colmenar de Oreja es un lugar ideal para comprar vino y visitar alguna de sus múltiples bodegas.
Por último, no nos podemos olvidar del Museo Ulpiano Checa, donde podrás ver los cuadros del famoso pintor del siglo XIX. ¿Quién dijo que no había buenos museos en los pueblos de Madrid?
Esta es nuestra selección pero, para ti, ¿cuáles son los pueblos bonitos de la Comunidad de Madrid que debemos conocer?
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