Cartelería antigua de una marca de Vermouth

Tomar vermut en Madrid es una tradición desde finales del siglo XIX. Esta bebida italiana, vino macerado en hierbas y especias, se ha convertido en la bebida perfecta del aperitivo de media mañana.

Su popularidad es tal, que se ha convertido en sinónimo de aperitivo. Ir a tomar un vermut va más allá de la propia bebida e incluye tomarse una tapa con amigos a partir de las 12 del mediodía.

Gildas, tostas o pinchos de tortilla son los mejores amigos del vermut, con diferentes sitios especializados en servir esta bebida.

En esta lista hablamos de los mejores sitios para tomar vermut en Madrid, desde los más históricos a los más novedosos, incluyendo aquellos con más variedades y otros que destacan por lo contrario, tener solo una o dos referencias de vermut casero pero de muy buena calidad.

Si estás buscando dónde tomar un vermut en Madrid, coge el cuaderno y comienza a apuntar. Estos son los imprescindibles.

Vaso de vermú con rodajas de naranja

Arima Basque Gastronomy

La calle Ponzano, en Chamberí, es una de las reinas de la gastronomía moderna en Madrid. Ideal para el tardeo, quizá el lugar más emblemático para tomar un vermut es Arima Basque Gastronomy, una taberna especializada en esta bebida y cocina creativa vasca de temporada.

En total, tienen 20 referencias de vermut, rojos, blancos y reservas, provenientes de todos los rincones de España. Además, si no eres muy vermutero, también puedes elegir algunos de sus cocteles contemporáneos, con una carta con 11 variedades.

Un domingo de cada mes celebran la Vermuteke, un evento promovido por The International Society for the Preservation and Enjoyment of Vermut, para recuperar la cultura y la tradición asociada a esta bebida.

La cocina tiene sabor vasco y femenino, estando a las órdenes de la gran chef Nagore Irazuegi. Entre los mejores acompañamientos al vermut las tradicionales gildas pero también el changurro o el Bocatín Donostiarra. Y tras el aperitivo, nada como comer y probar su cocina casera, inspirada en los caseríos guipuzcoanos pero con un toque de modernidad.

Dirección: Calle de Ponzano, 51, 28003 Madrid

Bodegas Rosell

Muy cerca de la estación de Atocha, se encuentra uno de los lugares más tradicionales de la ciudad para beber un buen vermut o un vaso de vino: Bodegas Rosell.

Fue un antiguo despacho de vinos que se convirtió en taberna en 1920 y que ha mantenido su autenticidad y su apuesta por tener las mejores referencias entre vermut casero y vinos de diferentes denominaciones de origen, con dos centenares de opciones en total.

Con precios asequibles, destaca también la decoración tradicional del local, incluyendo los azulejos de su fachada, pintados a principios del siglo XX por Alfonso Romero Mesa.

Para acompañar el vermut, en esta taberna familiar podemos encontrar raciones de todo tipo, destacando sus diferentes opciones de comer el bacalao. Desde la brandada a las croquetas, pasando por revueltos o al horno, así como su selección de quesos, embutidos y tortillas de patatas.

Dirección: Calle del General Lacy, 14, 28045 Madrid

Vermutería Chipén

Vermutería Chipen, diseño y tradición en la misma barra

Entre los mejores sitios para tomar el vermut en Madrid más contemporáneos encontramos la Vermutería Chipén, que abrió sus puertas a principios de 2018 en los bajos del Hotel Mercure Madrid Plaza de España.

Con una decoración que recuerda a las antiguas tiendas de ultramarinos, su lema es “Vermut y lo que surja”, por lo que la bebida se ha convertido en la gran protagonista del establecimiento.

Entre sus referencias, destaca su propio vermut, el Chipén, creado en Madrid y macerado con 30 hierbas  y especias. Además de ellos, cuenta con vermut de grupo tradicional como el Zarro, opciones internacionales como Perucchi, marcas jóvenes de gran fama como la jerezana Lustau y, en total, más de 40 opciones diferentes.

Para acompañar destacan las conservas, con latas de mejillones de Cambados o navajas, los embutidos y los quesos. Igualmente, cuentan con una carta de cocina madrileña actualizada con toques internacionales, desde su guacamole a la oreja con chipotle o los callos al estilo nikkei.

Dirección: Calle del Tutor, 1, 28008 Madrid

La Castela

La Castela es otro de los mejores sitios para tomar un vermut en Madrid. Ubicado en el local de la antigua taberna Méntrida, una de las más tradicionales del barrio de Ibiza, ha mantenido de la original baldosas, la fachada y la barra de estaño y mármol pero ha sabido actualizarse y adaptarse a los tiempos actuales.

Su vermut de grifo es Martínez Lacuesta, pero también cuenta con otras opciones embotelladas, perfectas para acompañar su mojama con almendras, la cecina de León o sus anchoas.

Igualmente, también cuenta con platos más elaborados de gran fama, especialmente los relacionados con el mar y el marisco como las coquinas, los garbanzos con langostinos o los chipirones encebollados.

Este establecimiento para tomar vermut ha sido declarado por la Guía Michelin como Bib Gourmand cada año desde 2018. Este distinto se da a los restaurantes que ofrecen cocina de gran calidad a buen precio, por lo que su cocina se convierte en otro aliciente más allá de sus riquísimos vermuts.

Dirección: Calle del Doctor Castelo, 22, 28009 Madrid

Bodega de la Ardosa

Fachada de Bodega La Ardosa en el centro de Madrid

El más antiguo de los mejores sitios para el vermut en Madrid es la Bodega de La Ardosa. Fundada en 1892, desde entonces se ha mantenido como un clásico del aperitivo y el vermut madrileño.

Aunque, en honor a la verdad, hay que decir que su vermut a granel no es de Madrid, sino que proviene de Reus (Tarragona), uno de los grandes centros peninsulares de producción del vermut.

De hecho, antiguos barriles de este vermut hacen de mesas en el local, donde podrás tomarlo acompañado de alguna de sus especialidades. Lo más famoso es su tortilla con cebolla, para muchos la mejor de Madrid y que ha participado en concursos nacionales.

Igualmente son muy celebradas sus croquetas de carabinero, chocos en su tinta, cecina o cabrales, sus encurtidos, el embutido, las rabas o el ajoarriero. Todo siempre acompañado de un vaso del vermut más tradicional en la ciudad desde finales del siglo XIX:

Dirección: Calle de Colón, 13, 28004 Madrid

La hora del vermut

La hora del vermut nació dentro del Mercado de San Miguel, a un paso de la Plaza Mayor, convirtiéndose en poco tiempo en uno de los referentes madrileños de esta bebida.

En la actualidad, no solo continúan en dicho mercado, sino que han abierto un segundo establecimiento al lado del Retiro, en el barrio de Ibiza.

Como su propio nombre indica, este lugar está especializado en el vermut contando con más de 80 referencias nacionales, incluyendo vermut gallego, andaluz, madrileño o riojano. También cuenta con opciones internacionales como el francés La Quintinye o el italiano Manchiano, rotando entre otras opciones y haciendo selecciones de la semana.

Respecto a la comida es justo lo que esperamos en un lugar especializado en vermut, picoteo perfecto para acompañar. Desde conservas a encurtidos, pasando por tostas, salazones, pintxos y algunas tapas con los que llenar el estómago mientras probamos distintas posibilidades de vermut.

Dirección: Calle de Fernán González, 48, 28009 Madrid

Taberna Ángel Sierra

La Taberna Ángel Sierra es otra de las tabernas centenarias para tomar vermut en la capital. Ubicada en la misma plaza de Chueca abrió en el año 1908, aunque no sería hasta 1917 cuando su nuevo dueño, Ángel Sierra le puso su nombre.

Tras pasar por las manos de su hijo, también llamado Ángel Sierra, la taberna está ahora en manos de Felipe Gallego, un antiguo parroquiano que se quedó el local tras la muerte de padre e hijo y que ha mantenido por completo la esencia castiza y vermutera del local.

En este caso, el vermut disponible es de grifo y para acompañar también hay apertivos muy tradicionales, desde montaditos de caballa a berenjenas de Almagro, atún en escabeche, navajas o empanadillas de chorizo.

Este lugar destaca también por su historia, siendo prácticamente un museo al contar con azulejos de la Cartuja de Sevilla o maderas de Cuba. Cuenta también con frescos y vitrinas llenas de recuerdos adornando las paredes del local para poder hacer un salto al pasado en uno de los barrios más trendy de la ciudad.

Si has visto la película La flor de mi secreto de Pedro Almódovar, seguro que te suena cuando entres allí ya que en su interior se rodó una de sus escenas más emblemáticas.

Dirección: Calle San Gregorio, 2, 28004 Madrid

Casa Alberto

Fachada de Casa Alberto, un clásico de la restauración madrileña

La más antigua de la lista es Casa Alberto, una tasca castiza que nació en 1827, en un edificio que se construyó sobre otro que había sido casa de Miguel de Cervantes. Casa Alberto fue, además, la primera tasca en poner de moda el vermut en Madrid, otra razón para pasarse por sus paredes casi bicentenarias y probarlo.

Además, es uno de los pocos locales que quedan en España que conservan su sifón de agua con gas.

Situado junto a varios importantes teatros, se trata de un lugar donde es habitual ver a actores y directores tras la función, tomándose un vermut de grifo con alguna de sus tapas de cocina tradicional.

Entre ellas destacan los torreznos, los caracoles, las papas bravas, la oreja guisada, los huevos cervantinos o sus callos madrileños, todo cocinado según marca la tradición de la ciudad. Con un Sol Repsol, aunque centrado en la tradición se trata de comida de muy buena calidad.

Dirección: Calle de las Huertas, 18, 28012 Madrid